No se porque, de repente te hiciste ver. Sabía de tu presencia porque te había visto en algún puerto dejado atrás y ahora has subido a bordo del barco en el que navego. Pero en un primer momento no he reparado en ti cómo ahora lo estoy haciendo ¿Que motivo te empujó a dirigirme una palabra? Ni te conocía, ni te conozco; solamente de vista, coincidiendo en el mismo sitio de estudio. O en tu sitio, ya que a mi no me gusta pasar todo el tiempo entre las mismas paredes.
Al principio me chocó que me prestaras atención. Al igual que la gente con la que te haces acompañar, que sólo prestan atención a sus conocidos, pensaba que sólo serias otras sombras más de las muchas que están presentes a mí alrededor. Pero dejaste de ser sombra. Se pintaron tus cabellos, tus ojos, tu boca, tu piel, tus ropas y apareciste. Te has convertido en algo bello que sobresale del resto de paisaje.
Me saludaste y me sonreíste.
Sin embargo, creo que yo no te he sabido devolver la brillantez de tu acción. No he sabido ver o no he sabido aprovechar alguna oportunidad para siquiera hablar contigo, desde el anonimato, aún sin preguntar tú nombre. ¿Por qué no he podido, ni puedo romper este muro? Una debilidad que va con manera de ser me impide ir más allá. Ahora ya no sonríes y aún me es más difícil poder decirte alguna palabra. ¿No te presto atención? ¿Es por esta razón por la que no brillas? Quisiera caer en la tentación. Quisiera lanzarme, nadar por tus aguas sin temor. Quisiera poder entrar en tu vida, sin temor a ser rechazado. Es ese temor el que me impide ir más allá. Siempre te rodeas de gente. Estas con tus compañeros y compañeras y aún me atrevo menos a acercarme a ti.
O quizá le estoy dando demasiadas vueltas y sigues siendo una sombra cómo el resto de la gente. Y tu sonrisa sólo ha sido un espejismo en este desierto de soledad.
Al principio me chocó que me prestaras atención. Al igual que la gente con la que te haces acompañar, que sólo prestan atención a sus conocidos, pensaba que sólo serias otras sombras más de las muchas que están presentes a mí alrededor. Pero dejaste de ser sombra. Se pintaron tus cabellos, tus ojos, tu boca, tu piel, tus ropas y apareciste. Te has convertido en algo bello que sobresale del resto de paisaje.
Me saludaste y me sonreíste.
Sin embargo, creo que yo no te he sabido devolver la brillantez de tu acción. No he sabido ver o no he sabido aprovechar alguna oportunidad para siquiera hablar contigo, desde el anonimato, aún sin preguntar tú nombre. ¿Por qué no he podido, ni puedo romper este muro? Una debilidad que va con manera de ser me impide ir más allá. Ahora ya no sonríes y aún me es más difícil poder decirte alguna palabra. ¿No te presto atención? ¿Es por esta razón por la que no brillas? Quisiera caer en la tentación. Quisiera lanzarme, nadar por tus aguas sin temor. Quisiera poder entrar en tu vida, sin temor a ser rechazado. Es ese temor el que me impide ir más allá. Siempre te rodeas de gente. Estas con tus compañeros y compañeras y aún me atrevo menos a acercarme a ti.
O quizá le estoy dando demasiadas vueltas y sigues siendo una sombra cómo el resto de la gente. Y tu sonrisa sólo ha sido un espejismo en este desierto de soledad.
3 comentarios:
Me gusta!
¿fue perla,sigue siendo sombra o la tercera opción?
A veces casi mejor que siga en la sombra, antes de descubrir que es sombra ;)
Aunque con un poco de suerte...quien quiera pescar, que se moje los pies... :D
Soy de un lugar, que tiene cerca mar y montaña. Va, más fácil, estoy en la misma ciudad de tu universidad.
Bueno, mi avatar también es una pista, si conoces más o menos bien la ciudad, jejejejeje!!!
No más pistas por hoy :P
Publicar un comentario en la entrada