Cerca de un puerto me encuentro, aunque no es el destino de mi viaje. Mas no puedo seguir avanzando, varios cambios de temperatura, entre diurnos y nocturnos han hecho mella en toda la tripulación que me acompaña en el barco y en mi mismo. Entonces apareció nieve en el mar; mucho frío para que las gotas de lluvia cayeran en forma de polvo helado. Y las calmas de la noche han traído hielo para que viaje no siga su curso durante algunas jornadas. ¿qué hago entonces? Tengo tareas por hacer, si, pero la atmósfera del paisaje que me rodea no me deja concentrarme en mis nuevas ocupaciones. Así que tocará revisar el trabajo hecho para tener bien claro cómo debo seguir.
Mientras, noticias de festejos y celebraciones, de reuniones y reconciliaciones llegan desde la ciudad tras el puerto. Las noticias hablan de calles repletas de color aún estando de noche, iluminadas por multitud de pequeñas luces que describen siluetas en el cielo de la ciudad. Nos hablan de multitud de gente que sale a la calle a disfrutar de la nieve, disfrutar de las tiendas, disfrutar de los colores que adornan las fachadas de las casas. Noticias que nos hablan de amores, de sentimientos algo desconocidos para mi que interpreto cómo mera fachada de otros sentimientos más profundos que no tienen nada que ver con cosas bonitas, o como mera fachada de actos vacíos de sentimiento.
Muchos de los compañeros de mi viaje se han acercado a esa ciudad para ver y vivir todo ese ambiente, frío por sus calles, caliente y acogedor dentro de cada tienda o casa. Veo chimeneas sacando humo sin parar. Llegan noticias que dentro hay buenos manjares y buen ambiente festivo; que se van a quedar en la ciudad hasta que terminen los festejos.
Otros compañeros se han quedado en el barco. Informados de las noticias que llegan de ciudad, han querido engalanar el barco a semejanza y han querido plasmar el mismo ambiente festivo. Es bueno ver un poco de vida alegre, aunque para ello se ha tenido que detener el viaje. Deberían todos vivir con la misma alegría todo los días de su vida.
Yo seguiré esperando a que las aguas se deshielen un poco para seguir mi rumbo. Disfrutaré en soledad del frío y de la nieve.
Mientras, noticias de festejos y celebraciones, de reuniones y reconciliaciones llegan desde la ciudad tras el puerto. Las noticias hablan de calles repletas de color aún estando de noche, iluminadas por multitud de pequeñas luces que describen siluetas en el cielo de la ciudad. Nos hablan de multitud de gente que sale a la calle a disfrutar de la nieve, disfrutar de las tiendas, disfrutar de los colores que adornan las fachadas de las casas. Noticias que nos hablan de amores, de sentimientos algo desconocidos para mi que interpreto cómo mera fachada de otros sentimientos más profundos que no tienen nada que ver con cosas bonitas, o como mera fachada de actos vacíos de sentimiento.
Muchos de los compañeros de mi viaje se han acercado a esa ciudad para ver y vivir todo ese ambiente, frío por sus calles, caliente y acogedor dentro de cada tienda o casa. Veo chimeneas sacando humo sin parar. Llegan noticias que dentro hay buenos manjares y buen ambiente festivo; que se van a quedar en la ciudad hasta que terminen los festejos.
Otros compañeros se han quedado en el barco. Informados de las noticias que llegan de ciudad, han querido engalanar el barco a semejanza y han querido plasmar el mismo ambiente festivo. Es bueno ver un poco de vida alegre, aunque para ello se ha tenido que detener el viaje. Deberían todos vivir con la misma alegría todo los días de su vida.
Yo seguiré esperando a que las aguas se deshielen un poco para seguir mi rumbo. Disfrutaré en soledad del frío y de la nieve.
