sábado, diciembre 29, 2007

... parón navideño ...

Cerca de un puerto me encuentro, aunque no es el destino de mi viaje. Mas no puedo seguir avanzando, varios cambios de temperatura, entre diurnos y nocturnos han hecho mella en toda la tripulación que me acompaña en el barco y en mi mismo. Entonces apareció nieve en el mar; mucho frío para que las gotas de lluvia cayeran en forma de polvo helado. Y las calmas de la noche han traído hielo para que viaje no siga su curso durante algunas jornadas. ¿qué hago entonces? Tengo tareas por hacer, si, pero la atmósfera del paisaje que me rodea no me deja concentrarme en mis nuevas ocupaciones. Así que tocará revisar el trabajo hecho para tener bien claro cómo debo seguir.

Mientras, noticias de festejos y celebraciones, de reuniones y reconciliaciones llegan desde la ciudad tras el puerto. Las noticias hablan de calles repletas de color aún estando de noche, iluminadas por multitud de pequeñas luces que describen siluetas en el cielo de la ciudad. Nos hablan de multitud de gente que sale a la calle a disfrutar de la nieve, disfrutar de las tiendas, disfrutar de los colores que adornan las fachadas de las casas. Noticias que nos hablan de amores, de sentimientos algo desconocidos para mi que interpreto cómo mera fachada de otros sentimientos más profundos que no tienen nada que ver con cosas bonitas, o como mera fachada de actos vacíos de sentimiento.
Muchos de los compañeros de mi viaje se han acercado a esa ciudad para ver y vivir todo ese ambiente, frío por sus calles, caliente y acogedor dentro de cada tienda o casa. Veo chimeneas sacando humo sin parar. Llegan noticias que dentro hay buenos manjares y buen ambiente festivo; que se van a quedar en la ciudad hasta que terminen los festejos.
Otros compañeros se han quedado en el barco. Informados de las noticias que llegan de ciudad, han querido engalanar el barco a semejanza y han querido plasmar el mismo ambiente festivo. Es bueno ver un poco de vida alegre, aunque para ello se ha tenido que detener el viaje. Deberían todos vivir con la misma alegría todo los días de su vida.
Yo seguiré esperando a que las aguas se deshielen un poco para seguir mi rumbo. Disfrutaré en soledad del frío y de la nieve.

lunes, diciembre 17, 2007

Perla preciosa

No se porque, de repente te hiciste ver. Sabía de tu presencia porque te había visto en algún puerto dejado atrás y ahora has subido a bordo del barco en el que navego. Pero en un primer momento no he reparado en ti cómo ahora lo estoy haciendo ¿Que motivo te empujó a dirigirme una palabra? Ni te conocía, ni te conozco; solamente de vista, coincidiendo en el mismo sitio de estudio. O en tu sitio, ya que a mi no me gusta pasar todo el tiempo entre las mismas paredes.
Al principio me chocó que me prestaras atención. Al igual que la gente con la que te haces acompañar, que sólo prestan atención a sus conocidos, pensaba que sólo serias otras sombras más de las muchas que están presentes a mí alrededor. Pero dejaste de ser sombra. Se pintaron tus cabellos, tus ojos, tu boca, tu piel, tus ropas y apareciste. Te has convertido en algo bello que sobresale del resto de paisaje.
Me saludaste y me sonreíste.
Sin embargo, creo que yo no te he sabido devolver la brillantez de tu acción. No he sabido ver o no he sabido aprovechar alguna oportunidad para siquiera hablar contigo, desde el anonimato, aún sin preguntar tú nombre. ¿Por qué no he podido, ni puedo romper este muro? Una debilidad que va con manera de ser me impide ir más allá. Ahora ya no sonríes y aún me es más difícil poder decirte alguna palabra. ¿No te presto atención? ¿Es por esta razón por la que no brillas? Quisiera caer en la tentación. Quisiera lanzarme, nadar por tus aguas sin temor. Quisiera poder entrar en tu vida, sin temor a ser rechazado. Es ese temor el que me impide ir más allá. Siempre te rodeas de gente. Estas con tus compañeros y compañeras y aún me atrevo menos a acercarme a ti.

O quizá le estoy dando demasiadas vueltas y sigues siendo una sombra cómo el resto de la gente. Y tu sonrisa sólo ha sido un espejismo en este desierto de soledad.

miércoles, diciembre 12, 2007

algo por hacer

Se oye la voz del viento pasar por cubierta. El barco se agita fuerte, debido a la fuerte marea provocada por fuerte viento. Esta situación lleva trabajo por hacer, requiere estar siempre alerta para no perder el rumbo correcto, para mantener el barco a flote y en buen estado. Se avecina tormenta. Varios días de marea y tempestad.

Ha habido unos días de calma. Justo después de acabar algunas tareas, parecía cómo si el tiempo se detuviera. Una extraña sensación de estar lleno, de estar saturado, que me ha obligado a tomarme un respiro, aunque siempre con ansia de llevar a cabo más trabajo.
He atravesado un breve periodo de flaqueza. En cuanto terminé el anterior objetivo, estuve satisfecho por el trabajo realizado pero alguna razón me impedía ponerme a trabajar al día siguiente. La voluntad se desvaneció, al igual que se desvanecen las brumas matutinas en cuánto sale el sol y la presión serena la mar. Igualmente menguaban las ganas de levantarse ¿para que despertar si ya he terminado? Una sensación que siempre vuelve en cuánto terminamos o conquistamos un objetivo marcado, y ya lo damos todo por acabado.

Hay que despertar. Si se ha cumplido con una tarea, quedan muchas otras por hacer. Al no surgir por si solas, tuve que recurrir a ayuda y a consejo para encontrar otra ruta que seguir. Expuse los éxitos y fracasos y recogí las nuevas órdenes que debo cumplir. Más trabajo; otros objetivos que alcanzar para que la nave avance en este viaje ¿Que haré en cuánto llegue a puerto? Voy pensando en ello, aunque sin perder el rumbo. Voy pensando en más propósitos, y si no los encuentro me los inventaré. Otros compañeros dejaron de viajar porque ya tenían todos sus deberes hechos. A mi me queda una larga lista de cosas por hacer; una lista que siempre va creciendo. Debo seguir estando ocupado, para nunca estar satisfecho.

domingo, diciembre 09, 2007

... con buen humor ...

Ya sea para interés propio, para sacar tajada (o beneficio, de manera más culta) que de una norma que beneficie a quién la hace, o de una negociación que beneficie tanto a vendedor o comprador, al que ofrece como al que recibe. Ya sea para ser siempre el ganador en cada juego.

Dice el refrán que hecha la ley, hecha la trampa. Quien dirige, busca en las leyes, rebusca en los protocolos algún escrito que poder aplicar en favor propio y que le asegure una silla cómoda en un despacho. Quien manda, piensa en cómo dirigir a sus subordinados para que no le quiten autoridad y que hagan el trabajo, incluso el suyo propio. Quien enseña, aplica sus conocimientos de modo que se ajusten mucho a las necesidades del aprendiz, pero haciendole ver que aún está verde en su materia. Quien sabe, es el más indicado para encontrar siempre un camino distinto al marcado por una pauta a seguir.
Es bueno pensar siempre en mil y una triquiñuelas, para ir por delante de todos y que nadie nos pille en paños menores. Aprender toda clase de artimañas, aunque es algo innato en nosotros ya desde pequeños, sólo se aplica mejor con mucha experiencia. Aunque seria mejor si todo fuera más simple.

sábado, diciembre 01, 2007

... a lo más alto ...

En todo lo que hago me gusta dar todo de mí mismo. Aunque me lleve a cometer errores constantemente, siempre pienso en qué es mejor para cada momento y actúo en consecuencia.
Hacer muchas cosas puede ser agotador, tanto físicamente cómo psíquica, y más si no se mezcla con períodos de descanso. Pero si estoy en varios sitio realizando tareas distintas, aunque mi meta principal es acabar este viaje que emprendí hace unos meses, es por llegar a tener el máximo conocimiento y sapiencia, ser mejor persona cada día, llegar algún día a la perfección.





Y aunque muchas trabas por el camino me encuentro, muchos sinsabores que experimentar, por muchas veces que me caiga, voy a levantarme y continuar a delante, camino a la perfección, camino a lo más alto.