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domingo, junio 05, 2011

... de viaje por ... Copenhague (5)

De Copenhague, o mejor dicho, de Dinamarca, no nos podíamos ir... no me podía ir sin visitar uno de los parques de atracciones más bonitos y más llamativos, Legoland. Situado en Billund, a 250 Km de la capital. Nos desplazamos en tren hasta Vejle y de ahí en autobús. Fue fácil ir, aunque algo de temor recorría mi corazón y mi mente por ser un viaje nuevo a un lugar nuevo, sabiendo que era el último día... Fue fácil organizar los billetes, porque en la estación encontré mucha información, los horarios de tren y bus se cumplen a raja tabla así que no te da tiempo a perderte ni a demorarte.
Una vez allí, fue fácil situarse y empezar el paseo por el parque. Un parque lleno de miniaturas de ciudades, naves espaciales, puentes, trenes, barcos... todos hechos en LEGO. Y tambien un parque con distintos ambientes y atracciones segun diferentes temáticas: piratas, egipcios, baqueros del oeste, infantil... muchas fotos, muchas fotos de todo el parque y poder disfrutar como un chaval pequeño de diez años...
... otro día de visita terminaba, el último, però quedaba despedir la noche cómo de costumbre en ese viaje, un paseo por Tivoli, para subir a alguna atracción y pasear por sus calles iluminadas con luces de colores...

... se termina un viaje muy bonito, que empezó contigo, en nuestras mentes y corazones y que lo tuve que hacer sin ti, porque no quisiste... La compañia de los buenos amigos hizo que pudiera olvidar y disfrutar de las vacaciones.

martes, mayo 24, 2011

... de viaje por ... Copenhague (4)

... Pero aún nos quedaban cosas por visitar. El palacio de los reyes daneses se puede visitar por dentro, cuyas paredes están decoradas con pinturas que representan la vida cotidiana danesa y otras de más novedosas... o abstractas...
Otra visita obligada fue el barrio de Christiania, comunidad hippie y liberal situada en Christianshavsn Vold. Des de lo alto de la torre de Vor Frelsers Kirke se puede divisar todo al parque de Christiania, así cómo el resto de la ciudad, perdiéndose en el horizonte.
El estilo de vida de esta comunidad no tiene nada que ver con la burguesía y bien estancia danesa que impera en la ciudad. Rodeada de árboles y de canales, es particular por ser una comunidad modesta, sin lujos, todo el mundo comparte trabajos... hay mercadillos en sus calles y todo lleno de mensajes de paz, amor, revolución... Y por ser un lugar en pugna con la ciudad, por resistirse a que les expropien sus casas y a que les impongan los derechos y deberes del resto de Copenhague.
Pero aquí no acaba el día. Empezó a llover un poco, tomé uso de un jersey y paraguas. Otras iglesias y torreones nos esperaban, como la torre de Rundetarn, y el parque jardín botánico, Botanisk Have, otro parque inmenso, con un lago en medio, flores y plantas de todo tipo, incluso tropicales, situadas en medio del Centro Botánico que custodia el parque.
... la memoria mezcla mis recuerdos ... ya ha perdido toda noción del tiempo...

Otra visita obligada fue visitar la casa de un producto y una marca muy danesa, reconocida por todo el mundo por su sabor y su color. En esa casa vimos cómo nació y creció ese producto, aprendimos cómo se elaboraba una idea, cómo pasó de una fabricación y distribución artesanal a las técnicas modernas de hoy en día... Pudimos saborear esa idea cuyo nombre honra a su creador, Carlsberg.
La fábrica museo de Carlsberg fue una visita más que agradable, incluso refrescante porque por entrar, estábamos invitados a tomar un trago de tan preciada cerveza.

martes, mayo 10, 2011

... de viaje por... Copenhague (3)

Nos levantamos otra mañana más dispuestos a visitar más partes de la bonita ciudad de Copenhague. Gran sorpresa fue la mía que, después de desayunar, no encontraba mi bicicleta...

... en verdad no alquilamos ninguna porque nos movíamos o a pie o en transporte público, gracias un bono de tres días el cual permitían utilizar el transporte público a nuestro antojo y visitar la mayoría de museos y exposiciones sin tener que pagar entrada.

Así que cogimos cámara y mapa en mano para recorrer calles, ver museos, descansar en los parques... Copenhaguen invita a pasear y a disfrutar del aire libre y relajarse en espacios amplios. Estuvimos en el Museo Nacional o Nationalmuseet. Paseamos largo rato por sus galerías y habitaciones con exposiciones de arte tradicional...

Pasamos el día caminando, de museos a edificios emblemáticos, paseando por las calles, visitando Christiansborg y Amelienborg, las estancias de los reyes daneses, y también el famoso Statens Museum for Kunst o Pinacoteca Kunst... Realmente hay que esta bastante inspirado para entender según que obras.

Llegando a la noche nos quedaba una visita más por hacer. Obligada parada en Tivoli, otro de los muchos parques de la ciudad con la diferencia que este tiene atracciones de feria permanentes. Ambiente muy oriental, con edificios que imitan el estilo japonés o hindú, con una replica del Tah Majal en pleno centro del parque, y los restaurantes típicos mezclados con paradas de frankfurts y helados. Tivoli es un lugar de entretenimiento, se organizan espectáculos y conciertos muy a menudo...

Una buena manera de terminar la noche e ir a la cama con el corazón alegre.

viernes, febrero 25, 2011

... de viaje por ... Copenhague (2)

Nuestro primer paseo fue desde la Radhuspladsen (o plaza del ayuntamiento), y recorrimos toda la calle Stroget, llena de tiendas de ropa, bares de copas y paradas ambulantes de helados y ¡fruta! hasta llegar a la plaza Kongens Nitorv.

Casualmente, ese día, se celebraba una especie de mercadillo tradicional, con paradas de dulces y pastas, de venta de embutidos y paradas de frankfurts para comer.

Al otro lado de la plaza encontramos un canal con salida directa al mar y, qué sorpresa nos llevamos al ver con nuestros propios ojos ese paisaje que tan nos caracterizaba la ciudad, con las casas tradiacionales de colores cálidos.

El canal se abría al mar, bordeamos el exterior del teatro municipal y dimos con unextenso paseo desde el cual se contempla la Ópera de Copenhaguen. En el paseo, había zona de arena para tomar el sol, algún que otro chiringuito un pequeño parque con una gran fuente en medio, el cual daba al Amelienborg o el Palacio Real dónde actualmente viven los monarcas de Dinamarca. Allí hicimos un reportaje gráfico bastante extenso, a parte de descansar un poco.

Volvimos a la plaza Nitorv para comer algo y luego reemprendimos la marcha hacia el norte, para llegar a otro de los muchos parques de la ciudad, conocido como Kastellet. Un parque muy extenso, a modo de fortaleza, dónde pudimos ver algunas dependencias militares.

El día se estaba volviendo apagado. Nubes en el cielo nos hacían olvidar el día de calor y nos mostraban la realidad del norte de Europa (hablando del clima claro!). Llovió un poco, pero no nos impidió que volviéramos hacia el hotel con las piernas cansadas pero con la alegría de haber descubierto algunos rincones de la ciudad.

En el hotel descansamos un poco antes de ir a cenar, en un restaurante italiano por cierto, ya que los daneses terminan de cenar a las 19 de la tarde.

jueves, enero 06, 2011

... de viaje por ... Copenhague (1)

... Un nuevo viaje comenzaba, una tarde de julio, con destino a Copenhague. Acompañado de buenos amigos, aunque con la tristeza de no poder disfrutar de la compañía de, hasta hace unos meses, mi gran compañera de viaje, amiga y amor, con quién decidimos el destino de las vacaciones de verano...

Los primeros pasos fueron algo accidentados, porque nuestro vuelo se retrasó cerca de tres hora, así que la primera visita fue un recorrido no planeado por el Aeropuerto del Prat.

Llegamos a muy entrada la noche, por los corredores y salas del aeropuerto sólo circulaban los otros compañeros de viaje y algunos trabajadores del aeropuerto. Nos fue bastante fácil encontrar la línea de metro que nos tenia que llevar, carteles en las paredes, mapas en los estantes y allí conoció a una chica danesa, de nombre Caroline, que nos ayudó aún mejor a situarnos. La estación más cercana al hotel hacía parada en Norreport.

Salida de la estación de metro y un paseo no muy largo por calles vacías y nocturnas para llegar a nuestro hotel, Hotel Ascot. Nos esperaban...

En la recepción del hotel ya sabían que llegábamos tarde. Nos registramos y nos acomodamos en nuestras habitaciones, para descansar del ajetreado viaje y pasar la primera noche en tierras danesas.

Pronto salió el sol (cerca de las 4 de la mañana). El hotel es un edificio clásico, restaurado y muy acogedor. Tomamos un buen desayuno de bufete libre i nos dispusimos a dar nuestro primer paseo de visita por Copenhague...