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martes, septiembre 18, 2012

Diario del fin... Día 258 ... ¿destino? ¡éxito! ...

Y por fin llega el momento. El corazón palpita tan rápido que apenas lo siento. Eso hace que ya no sienta nervios, mas ansiedad para terminar ya. Espero con impaciencia mi turno, que llegue mi hora. Quiero estar delante del tribunal que tiene que evaluar mi trabajo... Quiero mostrar buena presencia... Quiero mostrarme segura en mi atril y explicar los objetivos cumplidos, que mi viaje no ha sido en vano, que he trabajado muy duro para llegar a buen puerto... Quiero mostrar que he aprendido y que lo he hecho bien.

Llega el momento. Ya no noto el corazón pero se que sigue ahí porque sigo respirando. Ya no tengo tiempo de sentir nervios ni ansiedad. Preparo la presentación, me sitúo en el atril, mido las distancias, observo las posturas y miradas, identifico a la gente que ha venido a verme... Ya no hay tiempo de sentir nervios. Me invade un sentimiento de seguridad que me convence que lo que voy a explicar es lo mejor y me preparo para responder a las posibles dudas del tribunal. Ya no hay vuelta atrás!

...

¡Felicitaciones! No puedo evitar mostrar una sonrisa al final de mi comparecencia. Los aplausos me llenan de alegría! A todos los presentes en la sala les ha gustado mi presentación. Unos pocos han entendido mi trabajo, pero todos han prestado atención y me dan sus opiniones. El tribunal ha quedado muy satisfecho y me ha evaluado muy positivamente. ¡Por fin! Ya tengo el resultado a mi trabajo. Ahora debo completar el papeleo que me permitirá mostrar que soy algo más, soy un poco mejor.

Miro atrás y veo todo el sufrimiento, todas las dudas, todos los fracasos, todo el camino recorrido. No puedo evitar llorar. Aunque he tenido gente apoyándome, en este viaje me he sentido realmente sólo ante mis decisiones, ante mi futuro. Todo me ha servido para aprender... Aprender a elegir un camino y seguirlo hasta el final. No puedo evitar emocionarme por ello. ¡Mi viaje ha concluido!

jueves, septiembre 13, 2012

Diario del fin ... Día 257

He estado estos últimos días luchando. Luchando contra la ansiedad de terminar rápido, luchando contra la impaciencia, luchando contra el olvido que han podido crear estos eternos días de espera. Hace poco recibí las correcciones... los resultados son satisfactorios! He recibido felicitaciones por el trabajo realizado... Pero aún queda una prueba y cruzar la meta

He estado estos últimos días preparándome para mañana, una fecha incierta hasta hace poco. He tenido que prepararme sin saber a quién le tendré que presentar mi trabajo ni el día ni la hora de la defensa pública. Toda esta incertidumbre me ha estado consumiendo. Llevo muchos días con mucha fatiga porque no quería encerrarme y seguir con los otros deberes que debo cumplir ni dejar de estar con los que más quiero, con muchas ganas de descansar, con muchas ganas de restar tumbado en mi cama en silencio, sin pensar en nada... No hace ni una semana que han publicado mi fecha y hora para la defensa pública y desde entonces... vivo en un mar de nervios. Como si afrontara los días previos a una actuación.

Aún así, he tenido tenido tiempo de prepararme y de ensayar. Una buena presentación es la mejor manera de acabar un proyecto. Explicarlo, defenderlo... Pasar un último examen para obtener una nota. Algo tan simple como una nota me liberará por fin de esta carga que llevo encima. He tenido que cargar con meses de sufrimiento, de incertidumbre, de navegar a la deriva, de luchar para encontrar el buen camino. Ya sólo quiero que llegue mañana y poder descansar en paz y feliz.

miércoles, julio 18, 2012

Diario del fin... día 210

Estoy sentado en una mesa de un bar. Al fondo, en una mesa amplia, así tengo espacio para poner mi portátil, mis papeles, boli i café... Estoy en un rincón, delante de la entrada pero nadie me va si no es que se fija mucho en el interior del bar. Es un sitio perfecto para estar en soledad, ver la gente entrar y salir sin que nadie repare en mi presencia. Hace un ambiente agradable, me ayuda a pensar, escribir, estar relajado... no me apetece estar en la terraza, con más gente. Hace mucho calor fuera...

Recibo un e-mail... Me informan que mi trabajo ha sido aceptado y que ya está en manos de los revisores...

La sensación de alegría es insuperable! Me llena por dentro una gran sensación de alivio y bienestar. Estos días, desde que llegué y presenté mi trabajo, vivía con el temor a que este largo camino recorrido lleno de sacrificios fuera en vano. Vivía con el temor a ser rechazado... Pero estoy muy alegre y satisfecho de lo conseguido... Pero... pero ahora vuelvo a tener temor. Siento nerviosismo porque aún tengo dudas de que mi trabajo merezca ser aprobado con buena nota. Supongo que este temor es el que me hace sentir vivo de nuevo.

Se me termina el café y tengo poca batería en el portátil. Debo centrarme en los informes que debo realizar para terminar definitivamente el trabajo...

sábado, julio 14, 2012

Diario del fin... dia 202

Ya he llegado! Hoy he amarrado mi barco al puerto y he desembarcado. Como buen marinero, he llegado al control de aduana y me he registrado...
Ya he entregado mi trabajo! Hasta el último momento he estado revisando el proyecto y he estado haciendo correcciones. Y cuándo lo he tenido todo listo lo he entregado... De pronto me ha aparecido todo el cansancio acumulado de los días de trabajo intenso. Todas las preocupaciones se han ido, ya no noto tensión pero si flojera en los músculos, ganas de tumbarme en la cama y descansar. Entro en un bar cercano. Pido un café y aprovecho para ordenar mis cosas.


Ahora sólo queda esperar a que declaren un tribunal que lo corrija y que acepte mi trabajo, que lo de por bueno. Ahora queda la larga espera a saber si estoy aprobado o no. Ahora toca esperar hasta que empiece el próximo viaje.

domingo, julio 08, 2012

Diario del fin... dia 200

Ya se que no es manera de llevar un diario... Pero estar todo el día pendiente de mi trabajo, de estar atento a todas las fechas límite para no retrasarme en ninguna entrega ni reunión, de atender y ayudar a mis compañeros de viaje... no deja lugar a escribir. 
Muchas noches lo he intentado. He intentado ser el último en acostarme. He intentado avanzar mis tareas aún incluso cuando las he dejado bien avanzadas durante el día. He intentado sacar voluntad para satisfacer mi afán de hacer las cosas bien... Pero siempre he claudicado a la tentación de acostarme en la cama, a dejar la realidad para sumergirme en mis sueños... sueños dónde estoy con quién quiero y dónde he alcanzado mis objetivos...

Necesito descansar... Ahora que he terminado, me acuerdo de todos los malos momentos, de cómo los hemos superado. Me acuerdo de los logros que he alcanzado y de la gente con quién he compartido mi tiempo. He pasado muchas horas dando forma al trabajo, y dejando todo bien escrito para el que siga con él lo pueda entender. Aunque esta última etapa no ha sido fácil. Me quedé solo dirigiendo el barco, tuve que ser el responsable de organizar las tareas y de hacerlas. He tenido que ganar seguridad y afrontar con mis conocimientos todas las dudas que los demás compañeros de viaje. Una cosa buena, he ido ganando confianza conmigo mismo.

Necesito descansar... La tormenta ya ha pasado y el mar y el viento soplan las velas para llevar mi barco, tranquilamente, hacia el próximo puerto. Luego tocará presentar mi trabajo, esperar a que lo acepten y exponerlo. Aún queda algo de miedo porque no se si mi trabajo cumplirá con los requisitos, pero ya no puedo dar marcha atrás después de haber luchado y sufrido tanto... 

Y por eso... Necesito descansar... Para poder afrontar el fin de mi viaje. 

martes, marzo 27, 2012

Diario del fin... dia 86

Ya llegué.  Después de tres intensos días de trabajo, llegué a casa... otra vez a mi despacho, en frente de mi ordenador... por la ventana oigo los sonidos del mar. ¡Que relajación! 
Han sido unos días intensos pero traigo un grato recuerdo de ellos. He podido conocer otros colegas del proyecto y establecer contacto con ellos. De dicho contacto, han salido nuevas tareas que debo realizar y, aunque pueda parecer lo contrario, me siento motivado para llevarlas a cabo y terminarlas dentro de los plazos establecidos.
El primer día fue el más duro. Nada más llegar nos presentamos cada uno de nosotros a nuestros anfitriones y cada cual explicó su parte del trabajo. Por la tarde llegaron los revisores, una mujer y cuatro hombres. Parecían bastante entendidos en el tema: hicieron muchas preguntas, aunque no parecían nada interesados o más bien poco, porque no hacían mas que atender a sus portátiles... aunque cada pregunta que hacían parecía una pregunta clave y con sentido.
La presentación se extendió mucho, no la pudimos presentar tan bien cómo hubiéramos querido. Pero a los revisores les gustó y nos dieron el visto bueno para seguir a delante.
Al final del día y con mucho cansancio encima decidí aprovechar la noche para visitar un poco la capital. Así que tomé el transporte público de la zona para visitar la zona centro y cenar algo por allí. Un ambiente muy señorial, y sus ciudadanos parecen aún viviendo en la edad de los nobles y los feudos...

Al día siguiente, y sin apenas descanso, volvimos a explicar el proyecto. Esta vez sin revisores, sin ninguna evaluación más que la de nuestro director. Cada uno explicó su cometido y sus planes para los meses venideros. Fue una jornada más intensa, pero más llevadera. Yo no tuve que explicar nada. Sólo cuando me preguntaban, en los momentos de descanso. Siempre íbamos a una cafetería puerta con puerta con nuestro lugar de trabajo. En esos momentos de descanso es cuando intercambié opiniones con los demás, cuándo realicé todo mi trabajo: dándome a conocer y conociendo a los demás. Es en esas horas dónde se es más productivo, dónde surgen las mejores ideas... Y así hasta la hora de la cena. La cena la tomamos en un restaurante de lujo, todos los compañeros de trabajo. Aunque no tuvimos que vestirnos con nuestras mejores galas, el trato fue exquisito y la comida ¡deliciosa!... 
Y seguimos la mañana siguiente, reuniéndonos de nuevo y decidiendo un mapa para seguir avanzando en el proyecto...

Miro por la ventana. En el cielo empiezas a despertar. Sólo se oyen algunos pájaros que vuelven a sus nidos. El mar está tranquilo...
Esta semana tocar organizarse de nuevo y empezar con las nuevas tareas. No van a ser días plácidos, pero me siento motivado para vivirlos.

lunes, marzo 19, 2012

Diario del fin ... dia 79

Tenía este diario algo abandonado... No por pereza, más bien por no pensar en él cuándo tenía tiempo, porque las ideas y las historias me vienen siempre cuando estoy más ocupado y no puedo dejar el trabajo para escribirlas... y para cuándo puedo hacerlo, esas ideas ya no están.

Llevo unas semanas de mucha tensión y mucho esfuerzo, trabajando muy concentrado por tener las tareas a punto. Mañana empieza una serie de reuniones, durante tres días. Nos juntamos los que participamos en el proyecto para plasmar lo que tenemos hecho y ponernos de acuerdo en como hay que seguir trabajando después. Pero también estarán presentes los avaladores del proyecto, los cuales sin su aportación económica no hubiera sido posible embarcarnos en esta travesía.
Así que mañana dejo mi estudio dónde trabajo y marcho. Cojo otro barco para dirigirme a la capital. Para asistir a esas reuniones, para exponer mis trabajos hasta la fecha realizados, para aprender y para conocer esos compañeros de trabajo.


Debo irme a dormir... pero los nervios no me dejan. No es que esté nervioso por que mis tareas estén mal. Se que mis compañeros de aquí y yo hemos cumplido los objetivos y tenemos y sabemos qué debemos presentar. Estoy nervioso por estar en un entorno de trabajo distinto, dónde surgirán muchas ideas y, muy a mi pesar y temor, no concretaremos mucha cosa. Pero me hace ilusión estar presente en esas jornadas de reuniones y trabajo. Quién sabe que nuevos contactos pueda conocer.

viernes, febrero 17, 2012

Diario del fin... dia 46

Hoy ha sido un día productivo. Me he quedado toda la jornada en mi despacho intentando aprender una habilidad nueva y al final lo he conseguido. De manera muy sencilla he sacado a delante algo que tenía que aprender... de ahora en adelante deberé utilizar este nuevo conocimiento para tareas algo más complejas... pero he adquirido la esencia y así puedo seguir adelante con mi proyecto.
Me he quedado toda la jornada en mi despacho. Sólo me he permitido poco tiempo para distraerme, tiempo para comer y leer el periódico, y pequeños momentos para estirar las piernas. A uno se le queda el cuerpo agarrotado tanto tiempo sentado en la silla, así que intento dedicar breves momentos para caminar y desentumecerme.

Pero lo peor de hoy no es que el cuerpo se agarrote de tanta tensión, no... Lo peor ha sido la vuelta a casa.  Hoy ha sido una jornada solitaria. Hoy no han venido... no estaban los compañeros de siempre, y a la vuelta... des de hace tiempo que no experimentaba esta sensación de soledad... de volver a casa y encontrar... nada. Y coincide además en que tu no estás... miro al cielo y no te veo. Has dejado puntitos brillantes en el firmamento que me recuerdan que cada cierto tiempo te escondes para luego volver a aparecer...Ha sido duro... tenía más ganas tumbarme y no hacer nada...

Como de costumbre y siguiendo mi rutina, me he olvidado de todo y me he ido a enseñar. Los entrenamientos han ido mejor que otros días. Hace tiempo que parece que no están rindiendo al máximo, no se cansan, parece que no quieren aprender ni ir a mejor, parece que se conformen con lo que tienen, que les da igual hacer las cosas bien o mal. Parece que la rutina puede con ellas y no quieren pelear. Muestran miedo a la corrección que les podamos dar pero no hacen nada para afrontarlo y mejorarlo y yo cada vez me enojo más y transmito miedo... parece que todo siga igual o que se cree una espiral cada vez mayor. Así que yo aprendo y intento estar siempre positivo con ellas, aunque recto y severo.
Hoy ha ido un poco mejor. Aunque, al finalizar, otra vez me he sentido vacío pensando en ti, pensando cuándo será la próxima vez que te veré... Pero otra vez debo mostrarme fuerte. Tenemos invitados a cenar.

martes, febrero 14, 2012

Diario del fin... dia 44

¡Hoy tocaba reunión! Reunión con los compañeros de trabajo y jefe. Me pidieron que les mostrara mis progresos y les explicara como tengo pensado avanzar. Esto último si lo tenía claro: un esquema bien definido de lo que tengo que hacer y por dónde seguir, las ideas para los futuros días.
Lo que no tenia tan claro eran los progresos. Aún nos faltan conocer datos sobre los que trabajar, pero aún así, se me antojaba que lo que tenia hecho era poco. Aunque he estado horas aprendiendo, aún necesito más horas para progresar, así que llegué a la reunión con algo de temor por si me llamaban la atención... por si mis resultados no eran los esperados...

Durante la reunión, los compañeros han quedado satisfechos con mis tareas. Ante la pregunta de si lo que está desarrollado funciona y se puede hacer servir, les he sabido contestar que si! Que funciona y la manera que se puede utilizar. Mi jefe ha quedado satisfecho. Es el que ha mostrado más dudas, pero su rostro se mostraba clarividente ante las tareas hechas, alegrándose al ver que los progresos van por buen camino y que mis tareas cumplen con los requisitos. También es consciente que nos faltan datos y que los externos no nos facilitan la información que requerimos, y así, sin las herramientas que necesitamos es difícil avanzar.


Así que hemos decidido que toca inventar... Debemos proponer unas herramientas para utilizar y debemos inventarnos las pruebas para probar que lo que hacemos funciona... ¡Perfecto! Esto me ayudará para acabar mi viaje. Además, se ha juntado con nosotros un compañero experto en el tema en el que trabajamos. Nos ha encaminado para desarrollar mejor las herramientas y de cómo hacerlas mejor. Con este nuevo compañero he visto cómo podemos inventar nuestras pruebas... He salido muy contento y con más ganas de progresar en este proyecto final.

miércoles, febrero 01, 2012

Diario del fin... dia 31

Son bastantes horas en el despacho, sentado en mi escritorio y delante del ordenador, horas divagando sobre un mar de dudas y buscando posibles soluciones, horas luchando contra la distracción. Quizá de la distracción, los amigos se imaginan que no hago nada y cuesta que me tomen en serio... o eso es lo que a mi me parece.
De momento... pocos papeles escritos por lo que yo estoy acostumbrado pero aún no estoy creando los cimientos de mi proyecto. De momento... he empezado con algunos esquemas de lo que estoy buscando realizar. De momento... todo está desordenado, falta ir encajando las piezas. Cuesta bastante encajarlas porque nadie me explica como hacerlo, así que tengo que ir aprendiendo por mi cuenta, probando y equivocándome hasta dar con la solución que busco.


Aún así, el proyecto va viento en popa. No muy fuertes soplan los vientos pero si lo hacen a favor. Quiero decir que ya tengo una propuesta hecha del proyecto, ya se que objetivo busco y en que cosas y con que herramientas voy a trabajar. He presentado la propuesta a mis supervisores y les parece buena. Ahora falta que los evaluadores la acepten.
Pero no todo es estar sentado en el escritorio delante del ordenador. Tengo tiempo para hacer algo de deporte... Me siento cansado pero bien, y mucho mejor después de una buena ducha y un mejor desayuno.

martes, enero 17, 2012

Diario del fin ... dia 17

Llevo dos semanas trabajando duro, he estado atendiendo a tareas que me han encomendado, tareas que he querido llevar a cabo y la tarea principal de dirigir la navegación por buena ruta va viento en popa. Estoy algo más despierto en los estudios, así puedo decidir bien como dar cada nuevo golpe de timón. 
Tengo todas las anotaciones en folios... Anotaciones a boli que luego debo pasar a limpio para poder presentar todo lo realizado. En unos días debo recopilar toda esta información y redactarla bien. Si consigo plasmar del modo correcto todas esas anotaciones, es posible que me acepten este último trabajo y al fin poder terminar.
A parte de ello, en un par de semanas debo tener algunos resultados a la vista... creo que puedo cumplir con las fechas porque el desarrollo de mis estudios progresa bien, me sorprendo a mi mismo de mis logros. 

Parece una declaración de intenciones, pero realmente hay poco que contar de más. Ayer pude ir a ejercitarme un poco, media hora, pero suficiente para sentir mi cuerpo algo menos entumecido y algo más sano.
No lo se, pero parece que he empezado bien este nuevo año. Me hizo bien tu presencia, entramos juntos en esta nueva etapa, la última de mi presente. La verdad que no te esperaba y verte me llenó el corazón de ánimo y alegría... Esta vez hay parece que el deseo por volver a verte y volver pasar un rato agradable contigo me empuja a esforzarme cada día más.

Creo que no está mal, pero no me viene nada más que contar... Otro día intentaré explicar más cosas, más detalladas quizá... ya estoy esperando que vuelvas a aparecer.


viernes, julio 08, 2011

... ¿destino? ¡fracaso! ...

Llega el día. Mañana se supone que debía llegar a mi destino, a ese destino que desconocía. Se supone que tenía que llegar sin saber qué objetivo cumplir, sin ninguna carta de navegación, sin ninguna orientación y encima sin saber navegar.
Así que tuve que aprender, tuve que leer mucho, tuve que esforzarme para tener mi mente ocupada en seguir esa nueva ruta... pero no podía concentrarme en la labor. Me he perdido constantemente, buscando lo que había perdido, buscando de noche, yo solo, y me perdía. Empecé nuevos trabajos con los que estar ocupado, rutas paralelas que llevan a mi futuro. Pero estos nuevos trabajos me han permitido seguir aprendiendo en la vida.

Llega el día. Mañana se supone que tengo que presentarme, con mi trabajo hecho, ante un tribunal que evalúe mi viaje. Aunque se supone que hacen un seguimiento y muestran interés en el trabajo que les tengo que presentar... esto es un hecho del que siempre he dudado y la mayor razón por la que he querido seguir con este camino... hasta ahora.
Estas dudas y no saber vislumbrar mi futuro, han hecho que haya regresado de este viaje, haya abandonado esta ruta llena de mares insurcables, haya abandonado este camino hacia mi futuro que en su día empecé sin ninguna convicción.

Desde hace tiempo que mi mente me decía que no era una buena ruta y que me embarcaba en la nave equivocada. Muchas veces he querido abandonar y buscar alguna otra ruta más fácil, alguna otra ruta en la que pudiera aprender más, dónde pudiera tener un buen guía que me enseñara cómo avanzar. Pero por esa extraña manera de ser, en la que siempre he querido mostrar fortaleza, no abandonar e ir avanzando, por esa extraña razón, no he abandonado... hasta ahora.
Debo reconocer que me he equivocado, ¡que debo buscar un objetivo, por pequeño que sea, que realmente me guste! Me he equivocado y he perdido la inversión que hice en su día, llevado por malos consejos externos sin hacer caso a mi cabeza y a mi corazón. Así que ahora sólo cabe levantarse, elegir bien la nueva ruta, hacerme caso en lo que quiero llegar a ser y avanzar con todas mis fuerzas hacia otro nuevo destino, que me lleve al éxito.

Llega el día. El día en que fracaso. El día en que empiezo de nuevo.

viernes, julio 18, 2008

... fin! Nueva ruta ...

Este viaje que tanto ha costado realizar por fin ha llegado al final. Al llegar a puerto, tocaba exponer el trabajo hecho y esperar a la tan ansiada evaluación. Tanto esfuerzo y preocupaciones han dado sus frutos. Algunos pensaran que no había que esforzarse tanto... pero ¡el éxito final es una grata recompensa!

...

Y, a pocos días de finalizar estoy embarcado en otro viaje, esta vez sin ninguna tarea que hacer, un simple viaje de placer y disfrute. Así que preparé el equipaje necesario y compré el billete que me ha permitido embarcar en uno de los muchos barcos que salían del puerto, a la búsqueda de nuevos lugares que visitar...
... hacia una isla llamada Grecia ...

jueves, marzo 13, 2008

... insomnia ...

... déjame dormir, déjame descansar ...

los tiempos de calma se diluyen, dejan paso a la tempestad. El mar se empieza a revolver muy violentamente. Aún teniendo controlada la situación y saber que todo va bien encaminado, tengo miedo de que la tormenta sea muy violenta y no poder llegar a puerto en plenas condiciones y en el tiempo debido.

Muchos compañeros me dan ánimos, los que han pasado por ello saben que todo esta mala mar es un puro trámite para llegar a puerto. Aún así, hay trabajo por hacer, todo tiene que estar bajo control. Esto requerie mucha voluntad y mucha dedicación. Debo aprovechar todas las horas del dia al máximo y si se requiere... quitarle horas al sueño.

¡Ánimos!



domingo, noviembre 04, 2007

de fiesta

Siempre hay unos días, en la vida de cada uno, para quedar, ver y charlar con gente la cual el resto del año no se tiene contacto.

El barco ha quedado anclado varios días, se ha detenido el transcurso del viaje. Las actividades rutinarias se paran o hay que compaginarlas con las actividades extra que lleva preparar la fiesta. Tocan hacer preparativos. Atracciones, paradas para vender cualquier producto o comida y chiringuitos para ir a tomar algo por la noche. Muchos compañeros de viaje salen a la calle para disfrutar de toda una variedad de exposiciones que ver, ferias que visitar, atracciones que montar... ya sea acompañados por sus parejas, por sus hijos... la fiesta mayor es un buen reclamo para salir a la calle no sólo para ir a trabajar, si no para disfrutar de los que nos acompañan un poco más de lo habitual.

También es excusa perfecta para verse con los amigos. Se reservan mesas para ir de cena, o se come en el primer sitio que tenga unas sillas y una mesa libre para ese grupo de cinco o seis amigos que no han podido reservar.
También es complicado el hecho de quedar con aquellos compañeros que hace tiempo que no se citan para salir. El hecho de encontrar pareja, tener trabajo estable, pensar en hacer una vida sedentaria aunque confortable, o de haber entablado nuevas amistades priva a muchos de mantener ese contacto de antaño.
Es agradable, sin duda, salir por la noche, beber y comer hasta que el cuerpo (o el bolsillo!) diga basta, echar unas risas, charlar y saltar o mover el cuerpo a ritmo de algún que otro concierto que acompaña la noche.
Aunque no comprendo que tiene de divertido ir al mismo sitio, hablar con la misma gente que la noche anterior cada día de fiesta. ¿Hay que salir, hay que divertirse sólo por la noche? ¿tanta diversión en pocos días? ¿no se convierte eso en monótono? ¿no hay más sitios dónde estar? Vuelve tarde para levantarte tarde y volver a salir para volver tarde, levantarse tarde... y luego has desgastado tanta diversión en poco tiempo que luego el resto del viaje te parece algo muy aburrido, sin ningún interés. Sin duda, entiendo que es un espacio corto de tiempo que vale la pena disfrutar. Sin duda, se sale de una rutina par ir a otra, aunque sea breve.

jueves, octubre 18, 2007

obsesión

Terminar este viaje se ha convertido en la meta más importante en este periodo de mi vida. Llegar y obtener el resultado deseado es una prioridad que me hace dedicar todos mis esfuerzos en ello. Cada vez hay menos tiempo para distraerse. Aunque voy a mantener siempre algún que otro día para descansar y romper la rutina, durante la navegación no puede haber más paradas que las necesarias para mantener un ciclo de vida sano y equilibrado. Me doy cuenta de que mi cuerpo y mi mente me piden que siga adelante. Tengo la sensación de que cuándo no pienso en el viaje, que cuando hago una parada en la ruta, estoy perdiendo el tiempo.

Más ánimos. Ver que poco a poco, día a día, voy recorriendo el camino marcado me llena de ánimos para seguir adelante. Y estos ánimos me llenan de voluntad; me obligan a tener voluntad para seguir y creer que puedo terminar, creer que puedo llegar al objetivo. No rendirme, no demorarme demasiado. Demorarme sólo lo justo por la dificultad del camino a seguir, nada más. Siempre dar un paso detrás de otro, intentar no recular. Si hay que ir atrás sea para avanzar más deprisa de lo que avanzaba hasta entonces.

A veces intento ver más allá. Intento ver por dónde podría seguir el camino y cual seria el tramo final. Surgen miedos y dudas. Miedos y dudas que voy a vencer, porque creo que debo hacerlo, porque creo que tengo la experiencia y el conocimiento suficiente para vencer. Tener éxito se ha convertido en una obsesión.

lunes, octubre 15, 2007

tiempo de lucha

Cada jornada es diferente. O aparecen obstáculos imprevistos o el camino es llano y placentero. Pero para progresar hay que seguir, poco a poco, paso a paso; sin permitirse más distracciones que las ya marcadas de por sí. Si se observa progreso, uno gana fuerzas para seguir adelante con su cometido.

El tiempo cambiante, sus inclemencias que vienen y van pueden jugar malas pasadas; es uno de esos obstáculos imprevistos. El tiempo cambiante hace que uno muestre signos de flaqueza.
He pasado por unas jornadas duras hace unos días. Jornadas en las que el cuerpo se resiente del frío y tiende a acomodarse a pedir el confortable calor de un buen abrigo. Y entonces se debilita. No trabaja por sí solo y se hace flojo. He pasado por unas jornadas en que el cuerpo me pedía ese acomodo. Sólo cuándo toca descansar después de una larga jornada, le doy ese acomodo. Mientras el tiempo no sea extremo, el cuerpo deberá ejercitarse, deberá luchar para mantenerse alerta y activo. Así, reduzco la flaqueza a un sólo día. ¡No más!

Si quiero acabar este viaje, no puedo permitirme más distracciones de las que ya tengo marcadas. No puedo permitirme caer en horas de flaqueza y enfermedad. Debo tener la fuerza mental suficiente para no rendirme, no pensar en el aburrimiento, no dejarme llevar por ese sentimiento monótono de la rutina, ni ese bienestar del acomodo. He pasado por unas jornadas en que quería descansar; se me estaba haciendo bastante duro seguir adelante y necesitaba reposo. El tiempo cambiante es bastante traicionero.
La voluntad de seguir adelante me dio fuerzas para superar esas duras jornadas de viaje. El trabajo continuo del cuerpo, no permitir que se acomode en el reposo. Mantener un ejercicio más activo o más pasivo ayuda a tener un buen estado de forma y un buen estado mental. Un buen estado que se requiere para ir a más en el viaje que me tiene ocupado.

domingo, septiembre 23, 2007

rutina

Un nuevo día empieza con una nueva alba, pero lo que espera por hacer es lo mismo del anterior. Como cada jornada, la luz va ganando terreno a la oscuridad y los colores se van volviendo más vivos a medida que transcurre. Hasta un punto álgido. Un punto en que la luz deja de resplandecer poco a poco, apagándose lentamente, dejando paso a un manto oscuro, a veces iluminado por estrellas o por la luna.
Así como la tierra sigue su rutina, veo a la gente haciendo las mismas cosas, sigue el mismo camino para llegar al mismo destino, una y otra vez. Y a partir de un punto álgido de la jornada, esa misma gente deshace el camino hecho; vuelve a su lugar de partida. Descanso y recuperación de energía es lo que les mantiene ocupados en sus casas. Cada lugar les da las mismas cosas por hacer. Cada lugar tiene sus tareas diarias por realizar y tiene las mi. Siempre ocupados en lo mismo.

Mi viaje también sigue su camino. Desde que el sol se levanta hasta que se acuesta, muchas horas de la jornada hay que continuar dicho viaje; progresar por la senda cada día un poco más hasta llegar al final, hasta llegar a una ansiada meta. Pero aunque parezca repetitivo, hay pequeños detalles que cambian, que por alguna razón nunca antes se han producido. Dificultades y obstáculos nuevos que rompen la monotonía de la vida. Algunas de las pausas de dicho viaje son diferentes a las demás y algunas son inesperadas.

Aunque el mar parezca el mismo a simple vista, cada ola es diferente a la anterior.

viernes, septiembre 07, 2007

tiempo libre

Durante el transcurso de este viaje, no todos los días hay que hacer la misma rutina. Algunas horas se dedican a compartir conocimiento y enseñarlo. Se enseñan valores , se enseñan maneras, se enseñan habilidades, se enseñan objetivos a cumplir... se enseña a los pequeños acompañantes, de este largo viaje, a adquirir los valores y conocimientos que uno posee.
Estos pequeños acompañantes hacen que el viaje sea más alegre y placentero. Ellos siguen a los mayores para aprender. Y cómo acompañante mayor, uno tiene la necesidad de dar lo mejor de sí mismo.

Aunque cada día se dedique tiempo a entrenar, no cada día se hace lo mismo, por lo que se convierte en una rutina dinámica. Cada entrenamiento es distinto y en cada uno de ellos hay cosas nuevas que aprender. Esta actividad requiere una preparación previa y un análisis posterior de cómo ha ido el entrenamiento, para poder preparar - o mejorar - la siguiente sesión. En cada entrenamiento hay que enseñar conceptos básicos y poner en práctica los que ya se conocen, y por ello no basta con improvisar una sesión; hay que prepararla a conciencia para obtener resultados a largo plazo. Y esos resultados sólo llegan a base de práctica, práctica i más práctica...

jueves, septiembre 06, 2007

zarpar

A medio camino de un viaje. El recorrido ha sido largo y difícil, lleno de cruces, desvíos y obstáculos. No he seguido el camino correcto. En parte me arrepiento de ello, y en parte no me arrepiento de nada, ya que debo sacar sabiduría de las experiencias vividas.
En este punto intermedio, toca tomar una decisión. Seguir o abandonar. Abandonar es fácil, basta con dejar el camino actual y empezar otro; un simple salto hacia un lado. Abandonar... Seguir es complicado, más cuando faltan ánimos y fuerzas para seguir adelante, sin ver el horizonte más allá de dónde ha quedado anclado.

Un tiempo oscuro de desesperación ha pasado por encima de mi. Pero, por alguna razón, alguna fuerza interior me ayuda a seguir adelante. Será porque un amigo mio me dijo: "... tu no eres de los que abandonan.", o será porque tampoco queda tanto camino por recorrer. Por eso decido seguir, olvidarme de toda distracción que pueda hacer desviarme de mi camino, olvidarme de las voces que surgen de todas partes impidiéndome concentrarme en seguir adelante. ¿Es la decisión correcta? Sólo se que es mi decisión y debo vivir con ello. ¡Queda una cuesta por subir y me agarraré fuerte para no caerme!