This part of my life... This little part.. is called Happiness!
... de puerto a puerto, de estación a estación, el tiempo pasa para no vivir en el pasado...
Mostrando entradas con la etiqueta sendero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sendero. Mostrar todas las entradas
domingo, julio 21, 2013
martes, septiembre 18, 2012
Diario del fin... Día 258 ... ¿destino? ¡éxito! ...
Y por fin llega el momento. El corazón palpita tan rápido que apenas lo siento. Eso hace que ya no sienta nervios, mas ansiedad para terminar ya. Espero con impaciencia mi turno, que llegue mi hora. Quiero estar delante del tribunal que tiene que evaluar mi trabajo... Quiero mostrar buena presencia... Quiero mostrarme segura en mi atril y explicar los objetivos cumplidos, que mi viaje no ha sido en vano, que he trabajado muy duro para llegar a buen puerto... Quiero mostrar que he aprendido y que lo he hecho bien.
Llega el momento. Ya no noto el corazón pero se que sigue ahí porque sigo respirando. Ya no tengo tiempo de sentir nervios ni ansiedad. Preparo la presentación, me sitúo en el atril, mido las distancias, observo las posturas y miradas, identifico a la gente que ha venido a verme... Ya no hay tiempo de sentir nervios. Me invade un sentimiento de seguridad que me convence que lo que voy a explicar es lo mejor y me preparo para responder a las posibles dudas del tribunal. Ya no hay vuelta atrás!
...
¡Felicitaciones! No puedo evitar mostrar una sonrisa al final de mi comparecencia. Los aplausos me llenan de alegría! A todos los presentes en la sala les ha gustado mi presentación. Unos pocos han entendido mi trabajo, pero todos han prestado atención y me dan sus opiniones. El tribunal ha quedado muy satisfecho y me ha evaluado muy positivamente. ¡Por fin! Ya tengo el resultado a mi trabajo. Ahora debo completar el papeleo que me permitirá mostrar que soy algo más, soy un poco mejor.
Miro atrás y veo todo el sufrimiento, todas las dudas, todos los fracasos, todo el camino recorrido. No puedo evitar llorar. Aunque he tenido gente apoyándome, en este viaje me he sentido realmente sólo ante mis decisiones, ante mi futuro. Todo me ha servido para aprender... Aprender a elegir un camino y seguirlo hasta el final. No puedo evitar emocionarme por ello. ¡Mi viaje ha concluido!
martes, julio 24, 2012
... Cada persona es un mundo ...
Placeres en la vida hay muchos, pero no tan gratificantes como conocer a una persona y entablar conversación con ella. De estas personas se aprende, cosas buenas que se pueden experimentar o cosas no tan buenas que no hay que copiar, pero se aprende. No hay placer más gratificante que hablar con una persona para conocer otros mundos, porque no todos pensamos igual, ni vivimos en la misma época ni todos vivimos en el mismo lugar ni todos vivimos bajo las mismas influencias culturales ni hablamos el mismo idioma. Y si estas conversaciones se repiten de vez en cuando, pueden dar a lugar a relaciones de compañerismo, de amistad, de amor...
Todas las buenas relaciones nacen de la confianza y el respeto. Dos cualidades poco visibles, poco vistosas y, en cierto punto, poco valoradas. Mostrar confianza es síntoma de saber escuchar, saber callar para prestar atención, saber dar el consejo oportuno sin hacer cambiar las ideas del receptor. Y como consecuencia recibes toda una colección de libros en forma de vivencias personales, de preocupaciones y de alegrías por parte de esos compañeros de viaje, que una vez te cruzaste en tu vida y terminan siendo tus más fieles compañeros, compañeras, amigos y amigas.
Una vez has conseguido ese premio en forma de amistad, el respeto es la base para mantener dicha relación. Cada cual tiene sus problemas y sus gustos y esto hace que sea difícil, a veces, entender la mentalidad de cada uno. Pero mostrando respeto por las diferencias entre ambos, esa compañerismo, amistad o amor no se rompen ni se desgastan, se mantienen eternamente... Aún en la distancia, nunca caen en el olvido.
Para mostrar respeto no hay que obligar ni dar a entender a esos compañeros o amistades que el camino de uno y las ideas de uno son las que hay que seguir. Para tener y mostrar respeto basta con hacer que se sientan bien en el camino que han elegido, entenderles y comprenderles... Basta con saber de ellas, saber que están bien, basta con preocuparse cuando ellos están preocupados... Basta con dejarles llevar su vida y apoyarles en todo momento... Basta con mostrar confianza hacia esas amistades explicándoles a ellos también nuestras alegrías y nuestras tristezas. Y así, todos podemos formar parte de un basto mundo de riquezas personales, esas riquezas que se mantienen en el recuerdo como nexo entre todos.
Es enriquecedor conocer a otras personas y gastar un poco de tiempo con una breve charla. Muchas veces... Podría decir que todo aquel que conozco he compartido unos cinco minutos hablando con él o ella, la primera vez. Por muy raro que parezca, por muchas caras extrañas que hayan mostrado, en cierta medida se acuerdan de uno y así, cada vez que me cruzo con ellos puedo alegrarme de verlos y preguntarles por su vida. Unos me contestan largo y tendido sin ningún tapujo ni complejo. A los que me contestan con monosílabos o con frases sueltas y cortas... a ellos, les deseo lo mejor en sus vidas...
viernes, julio 08, 2011
... ¿destino? ¡fracaso! ...
Llega el día. Mañana se supone que debía llegar a mi destino, a ese destino que desconocía. Se supone que tenía que llegar sin saber qué objetivo cumplir, sin ninguna carta de navegación, sin ninguna orientación y encima sin saber navegar.
Así que tuve que aprender, tuve que leer mucho, tuve que esforzarme para tener mi mente ocupada en seguir esa nueva ruta... pero no podía concentrarme en la labor. Me he perdido constantemente, buscando lo que había perdido, buscando de noche, yo solo, y me perdía. Empecé nuevos trabajos con los que estar ocupado, rutas paralelas que llevan a mi futuro. Pero estos nuevos trabajos me han permitido seguir aprendiendo en la vida.
Llega el día. Mañana se supone que tengo que presentarme, con mi trabajo hecho, ante un tribunal que evalúe mi viaje. Aunque se supone que hacen un seguimiento y muestran interés en el trabajo que les tengo que presentar... esto es un hecho del que siempre he dudado y la mayor razón por la que he querido seguir con este camino... hasta ahora.
Estas dudas y no saber vislumbrar mi futuro, han hecho que haya regresado de este viaje, haya abandonado esta ruta llena de mares insurcables, haya abandonado este camino hacia mi futuro que en su día empecé sin ninguna convicción.
Desde hace tiempo que mi mente me decía que no era una buena ruta y que me embarcaba en la nave equivocada. Muchas veces he querido abandonar y buscar alguna otra ruta más fácil, alguna otra ruta en la que pudiera aprender más, dónde pudiera tener un buen guía que me enseñara cómo avanzar. Pero por esa extraña manera de ser, en la que siempre he querido mostrar fortaleza, no abandonar e ir avanzando, por esa extraña razón, no he abandonado... hasta ahora.
Debo reconocer que me he equivocado, ¡que debo buscar un objetivo, por pequeño que sea, que realmente me guste! Me he equivocado y he perdido la inversión que hice en su día, llevado por malos consejos externos sin hacer caso a mi cabeza y a mi corazón. Así que ahora sólo cabe levantarse, elegir bien la nueva ruta, hacerme caso en lo que quiero llegar a ser y avanzar con todas mis fuerzas hacia otro nuevo destino, que me lleve al éxito.
Llega el día. El día en que fracaso. El día en que empiezo de nuevo.
martes, julio 05, 2011
... miedo a la vida ...
¡Fíjate, cuánto trabajo me queda por hacer! Está la cubierta por un lado... mírala, aún sin la capa protectora ni la pintura... aquí está el mástil ... ¿la vela? Aún tengo que encargar la ropa para hacerla... ¡no!, no estoy para nada motivado. Me animaron a que me embarcara en ese viaje, de un día para el otro, cuándo yo no tenia intención de surcar el mar. Me asignaron un patrón y entre él y yo tuvimos que realizar una propuesta de viaje, que ni él creía ni yo tampoco. Bueno... él si creía en parte, porque ahora realiza varios viajes para enseñar los primeros trabajos que realicé bajo su tutela y que él creía que debía hacer.
Pero parte de mi decía que ese plan de viaje no iba conmigo, que no satisfacía mis inquietudes... Y ya sabes que en este tiempo la vida me ha dado un par de duras lecciones, que me han obligado a hacer otros trabajos para olvidarme de ellas. Así que mira... con esto no se puede navegar, no he realizado ninguna de las tareas que se suponía tenía que hacer... ¡no! no estoy para nada motivado.
Esas duras lecciones han hecho que este tiempo tenga otro tipo de vida: vida de trabajo, vida para aprender a vivir por mi cuenta, vida para estar tiempo con los amigos, vida para valorar y tomar decisiones sobre mi futuro por mi cuenta... si no hubiera recibido esas lecciones, quizá no te hubiera conocido.
Lo bueno es que puedo explicarte porque el viaje hacia mi futuro se ha convertido en papel mojado. He tenido miedo a desperdiciar los segundos de mi vida. He tenido miedo a perderme buenos momentos con mis amigos, he querido pasar tiempo con ellos, amigos que durante toda mi vida me han hecho falta y que desde hace unos años he encontrado. También he estado perdido, queriendo buscar quién me acompañara en mi vida... pero esta búsqueda ha sido en vano porque... porque mi corazón no está aquí, mi corazón no se siente parte de aquí... Así que durante este tiempo... he estado perdido y he tenido mucho miedo.
Justo es ahora, que empiezo a valorar las cosas buenas. Justo es ahora, que empiezo a perder el miedo a cumplir los sueños que siempre he tenido. Todo porque no quiero desperdiciar ni un momento de mi vida, todo porque te aprecio y me aprecias, y aprecias lo que yo hago y cómo soy. Y no sólo tu, mis amigos también me aprecian y ahora me estoy dando cuenta. Pero cuando pensaba que mis preocupaciones presentes son un freno en mi vida, hoy me he encontrado con una vieja amiga, una muy buena compañera de instituto... la he visto sin su preciosa melena morena, la he visto sonriente cómo siempre pero he visto a través de sus ojos y expresión que ella ha sufrido por su vida, porque un mal llamado cáncer quería apoderarse de ella.
Y lloro por ella, porque al explicarme lo que le ha pasado... he vuelto a sentir miedo. Lloro porque estoy cansado de recibir duras lecciones.
miércoles, febrero 17, 2010
... en silencio ...
"La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco.”
Platón (427 AC-347 AC)
lunes, marzo 17, 2008
... cáncer ...
¿Así solucionas tus problemas, verdad? No quieres hablar, no quieres asumir la opinión de otra... estas cegado por un ego estúpido que te impide reconocer que tratas con personas humanas. Te crees que has perdido el control y debes recuperarlo cómo sea. Te crees que por equivocarte te vas a sentir humillado. Te crees que no puedes cometer ningún error, y que no necesitas que nadie te enseñe. ¡No, no te escondas en tus quejas, en tus penúrias ni en tu arrepentiemiento!...
... eres patético, vulgar asesino...
... levantas la voz, te pones a chillar a la mínima que ella te replica. Ella quiere hablar contigo, pero tu no asumes que diga nada ni que tenga un poco de razón. La pegas para que se calle... que valiente que eres... La tienes asustada. Ya está, tu figura se eleva hasta el techo. Te alzas un un ego asqueroso de superioridad ¿porque no te caes, ábrete la cabeza contra el suelo y desapareces, ¡cáncer asesino!? Pero no eres superior a nadie. ¡No tienes ningún derecho a pegar a nadie! ¡No tienes ningún derecho a someter a nadie bajo tu tiranía y repugnante dictadura de maltrato! El miedo que provocas hace que no seas superior a nadie; hace que te empequeñezcas porque no vas a tener, ¡nunca más!, ningún reconocimiento social ni ningún apoyo ni nadie que quiera educarte para que puedas arrepentirte.
... eres patético, vulgar asesino...
... levantas la voz, te pones a chillar a la mínima que ella te replica. Ella quiere hablar contigo, pero tu no asumes que diga nada ni que tenga un poco de razón. La pegas para que se calle... que valiente que eres... La tienes asustada. Ya está, tu figura se eleva hasta el techo. Te alzas un un ego asqueroso de superioridad ¿porque no te caes, ábrete la cabeza contra el suelo y desapareces, ¡cáncer asesino!? Pero no eres superior a nadie. ¡No tienes ningún derecho a pegar a nadie! ¡No tienes ningún derecho a someter a nadie bajo tu tiranía y repugnante dictadura de maltrato! El miedo que provocas hace que no seas superior a nadie; hace que te empequeñezcas porque no vas a tener, ¡nunca más!, ningún reconocimiento social ni ningún apoyo ni nadie que quiera educarte para que puedas arrepentirte.
Los que viven en despachos no saben la realidad de la vida. No nos queda más remedio que trátarte igual que tu la trataste. Te vamos a marginar, no podrás tener contacto con nadie, vamos a negarte la vida social e incluso, si te sigues portando mal, vamos a quitarte tus necesidades biológicas que te mantienen vivo. Todos los que te vean o se crucen contigo tiene el permiso de pegarte ¡si! aún portándote bien. No sirve que te arrepientas. El mal que has hecho no puede tener ningún tipo de perdón... ¡maltratar a un ser idéntico al que te trajo al mundo! No mereces otro castigo que el que le diste a ella durante tantos años sin motivo alguno. Así, todo el mundo que se tropiece contigo va a tratarte como escoria, como basura... sin motivo ni derecho ninguno, porque si, porque tu tampoco tenías ni derecho ni una razón para actuar como actuaste.
Ella ya no está aquí. Ya no puede seguir criando sus hijos... ¡si! sus hijos, porque tu no te mereces que estén contigo; les has quitado su alimento, les has quitado su cobijo, les has quitado su ternura, les has quitado media vida y... ¿ahora quieres quitarte tu la tuya? ¡No señor!, vamos a ser nosotros los que lo hagamos, vamos a ser la gente buena, cordial, sabia y respetuosa la que elimine este maldito cáncer que eres tu, vulgar asesino ¡Púdrete en las calles de la soledad y la marginación social! ... no mereces ningún respeto...
Ella ya no está aquí. Ya no puede seguir criando sus hijos... ¡si! sus hijos, porque tu no te mereces que estén contigo; les has quitado su alimento, les has quitado su cobijo, les has quitado su ternura, les has quitado media vida y... ¿ahora quieres quitarte tu la tuya? ¡No señor!, vamos a ser nosotros los que lo hagamos, vamos a ser la gente buena, cordial, sabia y respetuosa la que elimine este maldito cáncer que eres tu, vulgar asesino ¡Púdrete en las calles de la soledad y la marginación social! ... no mereces ningún respeto...
martes, octubre 09, 2007
... edad y frontera ...
Existe un período de nuestra vida en que dejamos de obedecer, dejamos de recibir disciplina, dejamos de ir por un camino ya trazado dónde las direcciones están bien marcadas. Llegados a ese período, ya no hay señales; ya no existe un guía que tire de nuestro carro; ya no existen límites que delimitan los caminos marcados.
Llegamos a un período en que se nos presentan más senderos de los que habíamos imaginado y ninguno nos dice a dónde lleva. Toca elegir qué nos conviene, qué será lo mejor para nosotros sin tener la ayuda de nadie. Es entonces cuándo aparecen los miedos. Miedos a algo que nunca antes se nos había pasado por la mente. Tanto tiempo nos hemos dejado guiar, llevar, hemos obedecido cosas que debíamos hacer porque no teníamos el poder de decisión.
Se nos presenta el miedo a decidir. Dejamos atrás las ordenanzas para sólo escuchar consejos que, al fin y al cabo, son una pequeña ayuda para no perdernos en los primeros compases de la decisión.
Llegamos a un período de nuestra vida en que realmente tenemos que decidir. Debemos decidir que será lo mejor para nosotros. Pasado ese periodo no hay nadie que nos diga lo que tenemos que hacer. Prueba y error. Si no sabemos que es lo que nos encontraremos, hace falta aprender en que nos puede beneficiar ese camino que hemos elegido, y si no nos agrada debemos intentar otro.
No es fácil, pero, vivir de este modo. Vivir a base de prueba y error lleva riesgos que nos pueden marcar para toda la vida y llevarnos por una existéncia con más problemas de los necesarios; existe otro período en qué ya no podemos actuar así.
Épocas pasadas de prueba y error nos hacen pensar en que nos puede aportar lo que sabemos para nuestro futuro; que va a ser lo mejor para nosotros. Entonces toca decidir cual será el próximo camino que hay que elegir e ir a por ese objetivo que nos hemos marcado. Por supuesto aún existe el error, aún existe el hecho de equivocarnos porque cada trazado nuevo es diferente al anterior, pero conocemos sus riesgos y actuamos teniéndolos en cuenta.
Llegamos a un período en que se nos presentan más senderos de los que habíamos imaginado y ninguno nos dice a dónde lleva. Toca elegir qué nos conviene, qué será lo mejor para nosotros sin tener la ayuda de nadie. Es entonces cuándo aparecen los miedos. Miedos a algo que nunca antes se nos había pasado por la mente. Tanto tiempo nos hemos dejado guiar, llevar, hemos obedecido cosas que debíamos hacer porque no teníamos el poder de decisión.
Se nos presenta el miedo a decidir. Dejamos atrás las ordenanzas para sólo escuchar consejos que, al fin y al cabo, son una pequeña ayuda para no perdernos en los primeros compases de la decisión.
Llegamos a un período de nuestra vida en que realmente tenemos que decidir. Debemos decidir que será lo mejor para nosotros. Pasado ese periodo no hay nadie que nos diga lo que tenemos que hacer. Prueba y error. Si no sabemos que es lo que nos encontraremos, hace falta aprender en que nos puede beneficiar ese camino que hemos elegido, y si no nos agrada debemos intentar otro.
No es fácil, pero, vivir de este modo. Vivir a base de prueba y error lleva riesgos que nos pueden marcar para toda la vida y llevarnos por una existéncia con más problemas de los necesarios; existe otro período en qué ya no podemos actuar así.
Épocas pasadas de prueba y error nos hacen pensar en que nos puede aportar lo que sabemos para nuestro futuro; que va a ser lo mejor para nosotros. Entonces toca decidir cual será el próximo camino que hay que elegir e ir a por ese objetivo que nos hemos marcado. Por supuesto aún existe el error, aún existe el hecho de equivocarnos porque cada trazado nuevo es diferente al anterior, pero conocemos sus riesgos y actuamos teniéndolos en cuenta.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
