... debía escribir sobre ello, o sobre
ella. He recibido una carta que su lectura me ha hecho distraerme de mi estudio...
Acabamos de pasar, en los mares por dónde navego, un período de votaciones para decidir quién va a gobernarnos durante los próximos 4 años. Después de los anteriores 4 años de ataques continuos, descalificaciones, ningún apoyo a ninguna propuesta, después de los anteriores 4 años sin que a unos les gustara nada de lo que decían nuestros gobernantes, los próximos 4 los van a seguir gobernando los mismos.
Vuelven a gobernar, empujados por los votos recibidos: votos de sus partidarios o, como en la gran mayoría en la cual me incluyo, votos de los que han apostado por el mal menor.
A falta de leyes bien hechas, a falta de interés hacia los que somos gobernados, a falta de interés por las gentes que realmente hacen de nuestros mares aguas prósperas y acogedoras para todos, a falta de incentivos para que los que nacemos aquí podamos disponer de barcos sin desperfectos, con las mejores condiciones y sin que ningún gobernante nos impida tomar las riendas de nuestros timones ni nos saquee nuestras arcas.
Puestos a votar, mejor hacerlo al que intentan beneficiar a los ingenieros, técnicos, capitanes sin nombre, capataces, marineros y polizones; aún sabiendo que estos gobernantes se sienten muy presionados y, en algunos casos, muy corrompidos por los altos comandantes que controlan la mayor parte de las arcas y botines de nuestros mares, y acaban cayendo en el saco de la avaricia de dinero y poder.
Pero ante tan desesperanzador horizonte, hay iniciativas de gentes que intentan dar alegría y dar esperanza para los que hemos perdido la ilusión y la fe y ponemos en duda cada promesa que les sale por su boca. Leo una carta de un
amigo de viaje que me explica que en un barco distante, existe una chica que, sintiéndose también muy decepcionada con la política de nuestro mar, ha querido encontrar un rincón dentro de sí que la haga creer que la situación política puede mejorar. Y ha querido compartir su sentimiento con compañeros desconocidos para ella. Leo en la carta que la chica se hace llamar
Eva, y que
se desnuda por sentirse decepcionada con nuestros gobernantes. Hay varias publicaciones dónde ella refleja sus pensamientos: expone sus ideas y sus inquietudes sobre la política que nos rije de un modo bastante peculiar. Pero con las elecciones ya acabadas, leo que decide no opinar ni escribir más sobre este tema.
No entiendo muy bien el significado de tu inciativa, ni tampoco se muy bien porque te dedico este artículo. No me gusta ser hipócrita, ni callarme lo que pienso. Si escribo sobre ti, quizá el número de visitas o gente interesada en leer mi bitároca aumente. Si escribo sobre ti, es porque me he quedado anonadado al ver que tu belleza,
Eva, se puede implicar en tan espinoso y desesperante tema; anonadado y colorado al verte al natural... ¡perdóname por ser tan descarado!. Aunque tu iniciativa no va hacerme cambiar mi opinión ni mis ánimos hacia unos gobernantes que sólo se preocupan por su bienestar y por su salud.
...aún así, a ti,
Eva (si este es tu verdadero nombre), no más puedo pedirte o invitarte a seguir expresándote. Si alguna vez lees estas lineas, me gustaría que siguieras escribiendo, y que lo hicieras mezclando tus escritos aquí, entre tanta dibagación filosófica...