martes, mayo 24, 2011

... de viaje por ... Copenhague (4)

... Pero aún nos quedaban cosas por visitar. El palacio de los reyes daneses se puede visitar por dentro, cuyas paredes están decoradas con pinturas que representan la vida cotidiana danesa y otras de más novedosas... o abstractas...
Otra visita obligada fue el barrio de Christiania, comunidad hippie y liberal situada en Christianshavsn Vold. Des de lo alto de la torre de Vor Frelsers Kirke se puede divisar todo al parque de Christiania, así cómo el resto de la ciudad, perdiéndose en el horizonte.
El estilo de vida de esta comunidad no tiene nada que ver con la burguesía y bien estancia danesa que impera en la ciudad. Rodeada de árboles y de canales, es particular por ser una comunidad modesta, sin lujos, todo el mundo comparte trabajos... hay mercadillos en sus calles y todo lleno de mensajes de paz, amor, revolución... Y por ser un lugar en pugna con la ciudad, por resistirse a que les expropien sus casas y a que les impongan los derechos y deberes del resto de Copenhague.
Pero aquí no acaba el día. Empezó a llover un poco, tomé uso de un jersey y paraguas. Otras iglesias y torreones nos esperaban, como la torre de Rundetarn, y el parque jardín botánico, Botanisk Have, otro parque inmenso, con un lago en medio, flores y plantas de todo tipo, incluso tropicales, situadas en medio del Centro Botánico que custodia el parque.
... la memoria mezcla mis recuerdos ... ya ha perdido toda noción del tiempo...

Otra visita obligada fue visitar la casa de un producto y una marca muy danesa, reconocida por todo el mundo por su sabor y su color. En esa casa vimos cómo nació y creció ese producto, aprendimos cómo se elaboraba una idea, cómo pasó de una fabricación y distribución artesanal a las técnicas modernas de hoy en día... Pudimos saborear esa idea cuyo nombre honra a su creador, Carlsberg.
La fábrica museo de Carlsberg fue una visita más que agradable, incluso refrescante porque por entrar, estábamos invitados a tomar un trago de tan preciada cerveza.

martes, mayo 17, 2011

... de viaje por ... Berlin (1)

Llegada por la noche, esperando a nuestra amiga para que nos llevara a su casa. Un largo paseo en coche, desde Shönefeld hasta Südstern... en su piso teníamos habitación preparada. Un piso antiguo y modesto, sin ningún lujo pero muy acogedor y cálido, con sólo lo necesario para vivir, trabajar...
Por la mañana, después de desayunar ya teníamos plan de visita hecho. Fuimos al centro turístico o punto de partida, Alexanderplatz, dónde se encuentra una de las torres más altas del mundo, la Torre de Televisión.
Pero lo primero que nos llamó la atención fue un pequeño mercadillo tradicional en medio de la plaza, rodeado de edificios de oficinas por un lado y una estación de tren por el otro. Desde la torre, a la cual se puede subir pagando entrada y esperando turno durante hora y media se divisa toda la ciudad, aunque parecía que en el horizonte aún quedara ciudad sin ver. Y siguiendo la visita, cruzamos la isla de los museos por BodestraSe, situada en medio del canal que describe el Havel, donde bellas damas toman el sol desnudas sin pudor a molestar a nadie ni que nadie se sienta ofendido...
...y seguimos hasta Unter den Linden, la Avenida bajo los Tileros, quizá el boulevard más famoso y bonito de Berlin, por ser antiguo camino que utilizaban los antiguos reyes para ir desde palacio hasta TieGarten.
Algo cansados, regresamos al piso a descansar. Caber decir que existen tarifas de metro para todo el día, para hacer los viajes que uno desee: algo cómodo para los turistas. Y con ganas de ver más, volvimos a salir a pasear, con parada obligada a BrandenburgerTor, la puerta símbolo de la separación de las dos Alemanias en el siglo pasado.
A un lado de la puerta, TieGarten, y por el otro lado moría Unter den Linden, con la torre de televisión al fondo. Pero seguimos hacia el norte, para hacer visita nocturna por las afueras de Deutscher Bundestag, el Parlamento, y Bundeskanzleramt, la chancillería Alemana. En ese paseo, me acordé de ti... Brillaba la luna y soplaba la brisa fresca de la primavera, un paseo muy agradable, reconfortante y ... sólo en mi imaginación llegó a ser un paseo romántico...
Teníamos ganas de conocer un poco de ambiente nocturno de Berlin, volvimos hacia Mehringdamm, a esas horas muy concurrida. Comimos un delicioso currywurst y para finalizar hicimos parada en un local de jazz llamado Yorckschlössen... en el cual pudimos disfrutar de buena cerveza y un magnifico concierto de jazz en vivo.

martes, mayo 10, 2011

... de viaje por... Copenhague (3)

Nos levantamos otra mañana más dispuestos a visitar más partes de la bonita ciudad de Copenhague. Gran sorpresa fue la mía que, después de desayunar, no encontraba mi bicicleta...

... en verdad no alquilamos ninguna porque nos movíamos o a pie o en transporte público, gracias un bono de tres días el cual permitían utilizar el transporte público a nuestro antojo y visitar la mayoría de museos y exposiciones sin tener que pagar entrada.

Así que cogimos cámara y mapa en mano para recorrer calles, ver museos, descansar en los parques... Copenhaguen invita a pasear y a disfrutar del aire libre y relajarse en espacios amplios. Estuvimos en el Museo Nacional o Nationalmuseet. Paseamos largo rato por sus galerías y habitaciones con exposiciones de arte tradicional...

Pasamos el día caminando, de museos a edificios emblemáticos, paseando por las calles, visitando Christiansborg y Amelienborg, las estancias de los reyes daneses, y también el famoso Statens Museum for Kunst o Pinacoteca Kunst... Realmente hay que esta bastante inspirado para entender según que obras.

Llegando a la noche nos quedaba una visita más por hacer. Obligada parada en Tivoli, otro de los muchos parques de la ciudad con la diferencia que este tiene atracciones de feria permanentes. Ambiente muy oriental, con edificios que imitan el estilo japonés o hindú, con una replica del Tah Majal en pleno centro del parque, y los restaurantes típicos mezclados con paradas de frankfurts y helados. Tivoli es un lugar de entretenimiento, se organizan espectáculos y conciertos muy a menudo...

Una buena manera de terminar la noche e ir a la cama con el corazón alegre.

martes, abril 19, 2011

Y más ¡en vivo y en directo!

Como colofón final, un concierto de jazz en el ya antes mencionado auditorio de la ciudad. El Black Music Festival no podía terminar de mejor manera, con una cantante y compositora de jazz que recién ganó el premio más importante que se da en música, cómo artista revelación.
Aunque el concierto se retrasó cerca de una hora... creo que esa espera accionó un mecanismo biológico para disfrutar aún más del concierto. Y ¡así fue! Una puesta en escena muy sencilla: un sofá, una botella y copa de vino encima de una mesita... y violines, piano, batería acompañando a Esperanza Spalding en el contrabajo y voz.



Será por la acústica del auditorio o será por el puro sonido del jazz... o por la dulzura de su voz, ¡el concierto fue espectacular, muy bello! Su melodía nos envolvía a todos en un manto de serenidad y de ritmo, que nos hizo estar sólo pendientes de su música y su voz, nos hizo olvidar de todo... sentados en nuestras butacas... sólo teníamos la cabeza y el corazón para escucharla a ella.

lunes, abril 18, 2011

Seguimos ¡en vivo y en directo! ...

... y el festival llegó a su fin. El Black Music Festival se terminó con dos concierto espectaculares! El primero de ellos, después de otra jornada de trabajo y obligaciones, llegó de la mano de Eli "Paperboy" Reed, joven cantante y músico, que nos ofreció un magnífico concierto de Soul y Blues. El concierto estuvo animado, a ritmo de batería, piano, bajo, guitarra y su voz contundente y a veces rasgada. Eli Reed y su banda nos ofrecieron canciones muy marchosas, muy rítmicas, con otras de más lentas y tiernas, de aquellas canciones que te dan ganas de abrazar a tu pareja... bailar con los cuerpos juntos describiendo un suave y lento vaivén... de aquellas canciones que te dan ganas de mirarla a los ojos y... susurrarle al oído un verdadero "te quiero!"...



No encontré a nadie con quien ir, mas las ganas de asistir a ese concierto me quitaron todo pudor. Fue una noche estupenda, en la que me encontré a viejos amigos... en la que no paré de bailar ni de aplaudir. Fue una gran noche para acordarse toda la vida, para acordarse de que hay mucho pequeños momentos felices de los que disfrutar.